El diálogo con nosotros mismos y con lo que podemos determinar si vivimos en coherencia, también nos permite encontrar los recursos y herramientas que nos aleje del apego esclavizador.
El apego impacta en nuestras vidas constantemente. A veces lo hace de manera positiva o favorable, pero otras se adhiere como una lapa de la que no puedes desprenderte fácilmente.
También admito que ese debate con mi coherencia me ha ayudado a fomentar un cambio necesario, que además ha aumentado mi sensación de libertad. Porque podemos sentir el apego como un asociado, cuando tal vez se esté convirtiendo en nuestro silencioso enemigo.
«El apego se puede convertir en nuestro enemigo silencioso»
Y también he de decir que estoy agradecida por todo lo que ha ocurrido en mi vida, y que ha motivado la toma de decisiones.
Al margen de que haya sido un proceso complicado, que ha desencadenado situaciones y conversaciones arduas, lo cierto es que he actuado desde la asertividad, el amor y el agradecimiento. Porque la vida puede ponernos piedras en el camino, no con la única intención de hacernos tropezar, caer y causar una herida, sino también para que paremos, seamos conscientes de dónde estamos pisando y tomemos la determinación de variar nuestro rumbo, elegir otro camino, para vivir con coherencia nosotros mismos.
Por tanto, con este mensaje, además de compartir mis propias reflexiones, también quiero animarte a que realices este trabajo de introspección y pongas en una balanza aquello que te aporta valor en tu vida, y lo que resta, lo que no avanza ni conecta contigo.
Te animo a que tengas la valentía de afrontar esa decisión personal o profesional, que se ha convertido en una carga. No tengas miedo a asumir que puede tratarse de un cambio, de un final, de una parada o un nuevo rumbo, de que te pueden abrumar las dudas, de que tu criterio puede verse influido por las emociones. El miedo es un ladrón de sueños y nos resta mucha energía, que no solo nos afecta a nosotros, sino también a nuestro entorno.
«El miedo es un ladrón de sueños que resta mucha energía».
Cuando tomamos consciencia de aquello que está paralizado, que no suma o que nos está restando, encontramos la fuerza y el valor para tomar una decisión. Una decisión que nos permita soltar. Y al hacerlo, nos enriquecemos.
Cuando te centras, te focalizas y pones tu energía en aquello que quieres hacer crecer, apartando aquello que no está sumando, tu vida cambia. Y tu nuevo cuaderno de vida cobra una especial importancia, un cariz diferente, más limpio, renovado, con más ilusiones.
¿Recuerdas cuando eras niño o niña, el olor de los libros y cuadernos nuevos, el mimo y entusiasmo con el que abrías tu caja de pinturas por estrenar?
Esa ilusión de comenzar y explorar nuevos mundos, nuevos caminos, es una sensación similar a la que te invade cuando creas nuevas oportunidades ante ti, al deshacerte de las cargas que arrastrabas, de la toxicidad de relaciones ancladas, de los apegos que ya no te aportaban nada.
Se abren nuevos horizontes ante ti, llenos de ilusiones, de planes y proyectos que llenan tu agenda. Objetivos alcanzables con los que conectamos, que somos capaces de lograr y pujamos por ellos.
Desde mi propia experiencia, os animo a que toméis estas decisiones, porque ni la pena, el apego, el tiempo o la costumbre, son herramientas que nos benefician ni nos arrastran hacia algo mejor.
Si consigues desprenderte de esa fuerza que ejercen sobre ti y tus decisiones, dentro de un entorno consciente, desde el amor, la calma y la reflexión, sientes una liberación, una mayor satisfacción y una energía más poderosa, que te acompaña en tu nuevo camino, te ayuda a seguir creciendo y poder aportar savia nueva a tu vida, a tu entorno, a tu propósito y a las personas que acompañas en su trayecto.
Esta reflexión que aquí comparto la he puesto en práctica, tanto a nivel personal como profesional, durante este tiempo de «barbecho», y puedo asegurar que la sensación de paz, calma e ilusiones renovadas ante los nuevos proyectos, y mi propia vida, me ha proporcionado un cambio radical y favorable.
Por ello, os animo a que hagáis esta reflexión conmigo y valoréis qué aspectos en vuestra vida merece la pena realmente cuidar, prestarles atención y poner foco en ellos, y qué aspectos ya ha llegado el momento de soltar.